RAZAS

No basta ser ningún iluminado para tener claras las categorías raciales que se han manejado a lo largo de la historia de la humanidad. Los controversiales y despectivos términos “blancos” “negros” “amarillos” y uno añadido posteriormente bajo el nombre de “indios” han sido términos que a lo largo de la historia han servido para categorizar los rasgos fenotípicos de los seres humanos, pero a la vez para erigir las más importantes teorías racistas de la historia.

En términos científicos se han utilizado los términos “caucasoide” “negroide” “mongoloide” y “australoide” basándose en la clasificación que en la primera mitad del siglo XIX realizó el antropólogo Johann Friedrich Blumenbach. Así, tanto en el conocimiento científico como en el saber vulgar se han ido acuñando estos términos para distinguir una población de otra. Sin embargo, ¿es correcto hablar de razas humanas?

Tal vez te resulte evidente que las características de un negroide son extremadamente divergentes de las de un mongoloide; sin embargo, a lo largo del siglo XX a medida que han ido cayendo las teorías racistas (eugenesia, darwinismo social, la filosofía racista de Gobineau, etc.) y los regímenes racistas (franquismo, nazismo, fascismo italiano, etc.) el concepto de raza ha ido perdiendo vigencia hasta transformarse hoy en un concepto informe y desvirtuado.

Lejos de la realidad está asumir que una raza se define con precisión. Hay rasgos representativos, pero incluso los padres de la teoría racista reconocían el fenómeno del mestizaje, y ya en la década del 50 Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX, demostraba cómo a través de la diversidad cultural el mestizaje eliminó la raza, siendo imposible hablar de raza en términos antropológicos.

Más cercano en el tiempo, Craig Venter y los científicos que participaron en la elaboración del genoma humano hace casi ya diez años, acordaban unánimemente que es imposible hablar científicamente de raza.

La antropología ha hecho avances fundamentales a este respecto a lo largo del siglo pasado. Gracias al conocimiento científico en conjunto con los movimientos sociales antirracistas el concepto de raza fue perdiendo consenso, y hoy en día es más una ilusión que un hecho social real.

Por ello, a pesar de que a simple vista las razas humanas te parezcan divergentes, tú mismo que te consideras miembro de un grupo racial definido tienes seguramente genes provenientes de otros grupos que originalmente sí fueron razas, pero que gracias al mestizaje fueron dando origen a la población mundial actual, que lejos de toda duda ha de calificarse como racialmente híbrida.

En biología el concepto se refiere a los grupos en que se subdividen algunas especies, en función de características genéticas.

Respecto del origen de estos grupos de personas que comparten rasgos físicos hay varias teorías.

Desde el siglo XVIII hasta mediados del siglo XX, se creía que la diversidad se debía a un proceso de evolución independiente de especies de homínidos en distintas áreas geográficas y en diferentes momentos.

Las teorías actuales proponen que los distintos grupos humanos se han formando a partir de una sola especia, sapiens, aunque aún no se ha llegado a un acuerdo en cómo se diversificaron.

Lo que si saben seguro es que la fijación definitiva de las variedades conocidas en la actualidad tuvo lugar en el Neolítico.

Hoy en día hay consenso en considerar que es inadecuado el uso de este término para referirse a los grupos humanos y se considera que son más apropiados los de etnia o población.