Pensemos por un momento en las dimensiones de la Tierra, nuestro planeta. Grandes extensiones de terreno, desiertos interminables, altas montañas, océanos y mares de miles de km de extensión que parecen no terminar nunca. Si, definitivamente vivimos en un mundo grande. Tanto, que aún no lo hemos descubierto por completo, a pesar de que ya somos más de seis mil millones los humanos que vivimos en él y de que estamos equipados con tecnologías capaces de escudriñar hasta el último centímetro de su superficie.
Sin embargo, no nos engañemos. Todo es una simple cuestión de escala. La Tierra es grande sólo si la comparamos con nosotros mismos. ¿Qué ocurre, por el contrario, si la colocamos al lado de otros planetas? ¿O del sol? ¿O de otras estrellas aún mayores? La respuesta, contada de una forma visual y directa, está en el minuto y medio escaso que dura este vídeo.
La Tierra, nuestro planeta, es prácticamente insignificante si lo comparamos con los mundos más grandes de nuestro propio sistema solar. Júpiter, el mayor de todos ellos, es casi once veces más grande. Y el propio Júpiter queda reducido también casi a la nada si se le compara con el sol. Al lado del astro rey, la Tierra es poco más que una pequeña piedra a los pies de una montaña. Poco más de doce mil km comparados con los casi un millón cuatrocientos mil que tiene nuestra estrella particular...
Pero tampoco el sol, con toda su inmensidad, puede considerarse grande si se le compara con sus semejantes, esto es, con otras estrellas. De hecho, se trata de un astro más bien modesto, una nadería si se le coloca al lado, por ejemplo, de la gigante Betelgeuse, o incluso de la algo más pequeña Rigel... 
La gran W Cephei
Pierdan, pues, algo menos de un minuto y medio para ver este vídeo y darse cuenta de nuestras auténticas dimensiones cuando nos comparamos con algunos de los cuerpos que nos rodean. Cuando lleguen hasta el final y se encuentren con W Cephei, una de las mayores estrellas que se conocen, estaremos ante un objeto que es 288.194 veces mayor que nuestro mundo. Un auténtico gigante que, sin embargo, apenas si es un simple punto luminoso dentro de la Vía Láctea, la galaxia en la que nos ha tocado vivir.
Podríamos seguir aumentndo la escala y darnos cuenta de que también la Vía Láctea, con sus cien mil millones de estrellas, mengua hasta hacerse invisible en un mar de miles de millones de otras galaxias, algunas mucho mayores que ella... Pero esa es ya otra historia. Baste, por ahora, terminar nuestro viaje en algunos de los cuerpos celestes individuales mayores que conoce el hombre. Suficiente, desde luego, para ponernos, humildemente, en el lugar que nos corresponde.

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